Palabras finales

05

 Cuando se acaba el año uno se pone de muchas maneras. Depende, claro.

De las cosas que te han pasado, de las que no te pasaron, de las personas que te han rodeado, de las que faltan, de lo que has hecho y lo que no. De todo. Pero, finalmente, reflexionando con mirada amplia sobre cómo me gustaría terminar este año, creo que simplemente es con un gracias.  Unas enormes gracias.

A todos los que viven día a día con la pasión entre sus manos y pies y tratan multimillonésimas veces de explorar y aprender de la vida y sus misterios. Gracias a los compañeros, a esos que siempre dan una sonrisa al encontrarse caminando por Macul o por cualquier rincón de la ciudad, un gesto de amabilidad, un abrazo que me hacen recordar, cada día, que sí hay personas que valen la pena.

A quienes, con su talento y confianza en lo que hacen, se levantaron todos los días y se pararon frente a un escritorio a contar un poquito sobre lo que conocen o quisieran divulgar, a los que se preocuparon no solo por nuestras notas ni por el contenido que tiene que pasar, los que nos sacaron lo mejor de nosotros, a esos profesores, Gracias.

A los que aportaron a nuestra vida desde lejos, con instantes de magia que, a veces por muy cortos que sean, pueden cambiarnos y mejorarnos.

A los que lo hicieron desde cerca, a los incondicionales, los nuevos y viejos que, a pesar de todo, ahí los tenemos. Y nos tienen. Gracias de verdad.

A los que no se acercaron, a los que se alejaron, a los que se enojaron, por todas esas discusiones que desde el choque de energías crearon nuevos aprendizajes y nuevas formas de sentir. Gracias.

A los que por sangre tenemos unidos, los de siempre o quizás, los de a veces. Por sus grandes aportes diarios, por el cariño, la constancia, el esfuerzo y creencia en los proyectos. A todo lo que conozcamos por familia, gracias.

A los que con su calor y placer nos llenan de colores la vida, nos sacan sonrisas. Nos hacen levantarnos días inlevantables. Nos regalan su otra parte, nos comparten. A todos esos amantes. Gracias.

 

Y a quienes, con fuerza y amor, dolor, pasión, derrotas y alegrías eternas hemos llegado hasta aquí. Sin nuestras convicciones diarias no somos nada, y sin las dudas tampoco. A nosotros, un enorme gracias. Por permitirnos vivir, y atrevernos siempre.

 

Ya se fue el veinte quince. Gracias por todo lo que fue.

Y más por lo que será.

Dedicado a Pedro Lemebel y Eduardo Galeano.

Dos grandes que fueron y son.

 

Dedicado a Pedro Lemebel y Eduardo Galeano.

Dos grandes que fueron y son.

 

 

Escrito por:

Daniela Schönffeldt.

 

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