Alegría a la chilena

Brigada Ramona ParraBrigada Ramona Parra

Decidí caminar. Prendí el último cigarrito de tabaco… el último que me quedaba de la catarsis de septiembre, vestigio de ello fue el artículo del mes pasado. Era el último residuo de ese regreso a varios vicios, “malos”, pero necesarios en ciertos momentos de la vida.

Eduardo Castillo Velasco mi ruta de viaje. Tantos y tantos momentos lindos que uno puede tener asociado a una calle, a una plaza, a un supermercado, a un lugar. En Geografía eso se llama “Topofilia”, es decir, la relación entre una sensación grata y un lugar. Para mí, simplemente es el retrato móvil de un momento en la vida. Y así, en esta ruta llena de topofolia, me puse a pensar…

Bueee… en el número pasado les decía que nos uniéramos en el camino de querer más, cosa difícil pero tremendamente válida. Es válida porque no me siento conforme, entre tantas cosas, con lo que el Estado me cree dar. Y por eso me pregunto ¿Qué nos da el papi Estado?

Se aproximaba el 5 de octubre… y de inmediato sonaba el “Vamos a decir que No… ohoh” Muchos cuestionan si la alegría llegó a Chile. Sin embargo, siento que es muy complicado comparar al Chile de fines de los ‘80 con el Chile actual, en solo ese aspecto. Ese Chile se había construido sobre lógicas, parámetros y comportamientos cotidianos que en el Chile actual no se visibilizan todos los días. Me arriesgo a decir esto, porque por lo menos una generación no sabe lo que es vivir un toque de queda, porque por lo menos un tercio de la población ya no camina mirando para atrás viendo si lo persiguen, porque podemos pertenecer a movimientos y partidos políticos sin correr el riesgo de ser asesinados, porque podemos hacer uso de nuestra memoria, porque podemos escuchar música y no tener que silenciarla bajo pisos de madera para que no fuese descubierta. Si lo vemos así, claro, podemos decir que para muchos un poco de alegría llegó. Pero, como estamos en Chile, país de intelectuales creativos y políticos con tendencias corruptas, la alegría llegó bien a la chilena, porque la Concerta vendió y prometió (que creo que es peor) un chancho ultra maquillado, que tiraba más pinta que los colores de las casas chubi. Nos prometieron una maqueta de Estado-Nación fundado en la verdad y en la reconciliación, no obstante, dentro de esa maqueta venía incluido el modelo neoliberal con todos sus tintes posibles. Porque, señoritos y señoritas, el modelo neoliberal fue instaurado por Pinochet y el piti desabrido de Guzmán, pero puta que le sacó provecho la Concertación. ¡Cuánto se nutrió y llenó sus bolsillos! Tanto así que hasta el epidemia Dávalos tenía su tajadita. Queda mucho por destapar aún. Sólo el dios de la Concertación sabe cuánto nos robó.

El slogan del NO nos traía, lamentablemente, esa alegría maquillada. No se podía ser vidente, no se podía saber. Era NO o seguir en lo mismo. Era NO o seguir con el viejo varios años más. Y no es de amarillos, es de no querer vivir así.

Podemos decir que esa es la génesis del Estado actual, ese que cuestionamos hoy, a ese al que le pedimos más. Se inicia en los ’80 y se potencia en los ’90… ¡qué proyecto más de larga duración!

Pero como el Papi Estado y su amante llamada hoy, Nueva Mayoría, quieren vernos felices y traernos la alegría, nos ofrecen Educación Gratuita. ¡Sí!, así como lo lees. La presi el 21 de mayo así lo prometió (nuevamente nos prometen algo… cosa compleja), la cuestión se ve bonita hasta ahí, pero uno de los problemas está en que esto será a través de la Ley de Presupuestos del año 2016. Tal como lo comentó CIPER* “el financiamiento total al que eventualmente podrán optar desde el próximo año los alumnos que pertenezcan a los primeros cinco deciles y que estudien en alguna de las 36 entidades “elegibles”, dependerá exclusivamente de que la glosa presupuestaria para llevarla a cabo sea aprobada en el Congreso. En el Ministerio de Educación estiman que beneficiaría a cerca de 234 mil estudiantes: el 20% de la matrícula total del sistema. Para que ello sea posible se necesitarán entre US$ 300 y US$ 400 millones por sobre los US$ 858 millones que ya destina el Estado cada año para financiar becas y créditos”. No estamos hablando de una reforma, sino que de un camino hacia ella (difuso y lejano futuro), camino que se hará a través del presupuesto de este año, con las condiciones de este año y de las instituciones “elegibles” este año. Ojalá, espero y quiero, que por lo menos un 20% del total de los estudiantes de este país estudie el 2016 gratis. Espero que los honorables diputados y senadores así lo quieran y que lo del 2016 sea sólo parche para el camino real a una reforma educacional y no promesas maquilladas de triunfo y alegría. Nuevamente, se nos presenta un “esto” o seguir igual.

Esto puede dar para largo. Podemos cuestionar mil y un de los proyectos llevados a cabo por la Concertación, Alianza, UDIPopularsh y Nueva Pillería. Pero, algo tienen en común: Todos tienen un carácter político y su beneficio económico para las elites.

En lo que realmente está en deuda este país es en la creación de consciencia y empatía. Porque al parecer estamos más acostumbrados a pedir y querer más que a dar. Es obvio, vivimos bajo un Estado que normalmente nos reprime o que nos entrega a partir de condicionantes, lo cual crea malestar generalizado lo que nos lleva a pedir y exigir contantemente. Algo completamente válido.

Empero, me quiero detener en la poca capacidad que tenemos de dar. Me gustaría que diéramos para dar vida a otros. Hay una Monserrat y dos Cristóbal que están hace varias semanas a la espera de un trasplante de órganos que les darán vida y les permitirán crecer y soñar. Hoy soy tres las caras visibles de una realidad que es ocultada por el Estado, puesto que es el reflejo de las deplorables políticas públicas por crear confianza a los ciudadanos en las instituciones de salud y por la casi nula cultura entorno al ser donantes que hay en nuestro país. ¿Sabías tu que cada que vez que sacas un carnet o pasaporte te deben peguntar si quieres ser donante? Tu decisión queda patentada en el Registro Civil, se respalda tu decisión y derecho. Pero, ¿sabías que finalmente son tus familiares quienes deciden esto, más allá de tu decisión en vida? Es en este momento en donde las redes de posibles donantes se rompen, existiendo una enorme brecha entre los que querían donar y la decisión de sus familias. ¿Estado, por qué no nos enseñas a compartir? ¿Estado, por qué no nos quitas la cultura material y pensamos en lo trascendental? ¿Estado, te recuerdas que la alegría de Chile comienza por los niños? Hoy Cris, Cristóbal y Monserrat te necesitan y muchos más necesitan una política real de donación de órganos, una que deje atrás prejuicios y miedos, una que vele por la vida de quienes ya están en este mundo.

Hay que ser honestos, está la cagá en varios aspectos en nuestro país. Cada vez nos sentimos más en pelotas frente a las instituciones, los políticos y el Gobierno. Sí, lo sabemos y seguiremos luchando día a día para vivir en plenitud.

Pero que no se nos olvide que hay otros que quieren luchar, vivir y soñar junto a nosotros, y ellos necesitan de nuestro cuerpo, ese que dejamos para trascender. Ellos lo necesitan para vivir, para construir y buscar esa alegría, a la chilena, cotidiana, pero alegría al fin y al cabo.

El cigarrito ya se me había acabado a esas alturas…

P.S.: Aquí la nota de CIPER, para que le dé una vueltecita.
Y aquí info y links de apoyo para Cris, Cristóbal y Monserrat


Por Camila Nuñez / Fotografía: Archivo Personal. Autor Mural: Brigada Ramona Parra

 

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