¿QUÉ ESPERA FORMACIÓN PEDAGÓGICA DE SUS ESTUDIANTES?

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El Departamento de formación Pedagógica tiene bajo su responsabilidad  la línea de Formación Profesional Docente conducente al Grado de Licenciado en Educación, que tiene como campo de acción los distintos niveles y modalidades de la educación.

Se ha realizado una construcción teórica sobre la significación de una Licenciatura en Educación en Formación Inicial Docente, adecuada para todas las carreras y con diferencias que la hicieran singular, diseñando una malla curricular que sostuviera una Licenciatura en Educación, articulando la formación pedagógica con la formación de la especialidad.

La formación del Licenciado en Educación privilegia la adquisición  de un manejo conceptual, que le permiten tener una visión integral y crítica de la complejidad del fenómeno educativo;  también considera el desarrollo de habilidades procedimentales, que le posibiliten indagar en el quehacer profesional, gestionar procesos de formación, mediar en procesos de desarrollo personal y social para mejorar la calidad de los aprendizajes de los educandos; y habilidades actitudinales, que le facultan para el trabajo en equipo, el liderazgo, la creación y flexibilidad ante el cambio.

 La propuesta desarrollada por el Departamento de Formación Pedagógica se apoya en la visión del ser humano como ser integral, perfectible, en permanente desarrollo de su condición humana. Se lo concibe así como un sujeto con memoria, que tiene ante sí la tarea de consolidarse como proyecto de humanidad, en la experiencia del encuentro con el otro. Desde esta perspectiva, la apertura hacia el otro/a aparece como condición de lo humano y se expresa en la necesidad de consolidar una relación que sea fecundante de nuevas posibilidades de humanización (M. Levinas, 1999; Barcena, 2004; Maturana, 2000). Esto es aún más importante si se consideran las consecuencias profundamente negativas que se derivan de la idea del hombre como individuo autosuficiente, aislado, competitivo, como el que se ha estado validando en la Construcción social de la Realidad en que estamos sumidos.

En este sentido, la educación se manifiesta como un acontecimiento ético, cívico y cultural,  que se traduce en una experiencia de hospitalidad, acogida y nacimiento del otro/a (Arendt, 1993), lo que es conducente hacia una sociedad nueva, centrada en la condición humana.

Se concede especial atención a una formación que solicite, en permanencia, la reflexión de los y las estudiantes, que recurra a ella como medio de aprendizaje y que se apoye en una concepción abierta, dinámica y polémica del conocimiento. Así, el horizonte constante de referencia de la línea profesional docente debe ser la realidad educativa propia y actual y el desempeño en ella del futuro maestro/a.

Por lo tanto, se pretende que en todas las instancias de la formación los estudiantes se ejerciten en la elaboración de conceptos, formulación de hipótesis, interpretación de hechos, resúmenes, comparaciones, razonamientos rigurosos tanto inductivos como deductivos, búsqueda y estructuración de datos y restantes operaciones del pensar. Así mismo el desarrollo de habilidades digitales que le permita participar en la cultura tecnológica.

A sí mismo, se plantea la realización de tareas como la lectura en profundidad, la producción de textos escritos complejos y la investigación, particularmente propicias para el desarrollo de competencias, reforzadas a través de una reflexión metacognitiva y que implican asimismo la adquisición de un conjunto de actitudes particulares, un sentido de la curiosidad y asombro, la emoción del descubrimiento, la profunda satisfacción que procede de la actividad intelectual productiva (Nickerson, Perkins, Smith 1990), al igual que otros aspectos del pensamiento crítico.

Al mismo tiempo, la línea de la formación del Licenciado en Educación se propone también favorecer el desarrollo de la reflexión-en-la-acción y de la reflexión sobre la acción y la constante interacción entre ambas, en lo que juegan un papel central las prácticas pedagógicas de los futuros educadores.

Se trata de construir dispositivos curriculares pertinentes, contextualizados, que apoyen los saberes, las formas de aprender y de pensar, de aprender a aprender, hacer, a convivir, a ser, considerando los intereses cognitivos y los modos de expresión particulares de los y las estudiantes, valorando su distinta pertenencia sociocultural.

Por último el perfil de egreso apunta a un egresado de Licenciatura en Educación que lidera y gestiona procesos formativos, en función del  desarrollo de los agentes educativos, desde una perspectiva reflexivo crítica e indagativa, fundamentada en una mirada  interdisciplinaria, con énfasis en el aspecto socio-cultural de la educación.

Finalmente se requiere, inicialmente, por parte del estudiante, DISPOSICIÓN Y VOLUNTAD para iniciar un proceso de formación de sujeto docente como agente transformador.

 

Escrito por:

Patricio Escorza Walker

Profesor de Formación Pedagógica, Psicología Educacional

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